¿Para qué sirve la fotografía?

Llevo quince años practicando la fotografía. He “buceado”, en mayor o menor medida, en casi todos los géneros fotográficos con la intención de aprender, encontrar mi sitio y obtener un cierto reconocimiento en este “mundillo” , pero al final, me he dado cuenta de que lo más importante de la fotografía no es el éxito que obtengas sino el hecho de que es “una buena excusa para ir a cualquier sitio”.

Es muy lícito que todos aspiremos a ser alguien importante en el ámbito de aquello a lo que nos dedicamos y amamos. Pero si nuestra mayor aspiración es llegar a ser famosos, reconocidos o cambiar el mundo, la probabilidad de acabar frustrados es demasiado alta.

En un mundo tan globalizado, sometido a un continuo bombardeo de información, pretender ser relevantes es casi una quimera. Después de una trayectoria salpicada de pequeños éxitos y también de algunas decepciones, cada vez tengo más claro que, cómo declaré hace ya algunos años, lo más importante de mis fotografías es que son “huellas de mi propia existencia”.

Frecuentemente nos martirizamos diciéndonos a nosotros mismos que nuestras fotos no tienen valor porque no son suficiente buenas o porque no aportan nada nuevo, pero si las consideramos como una especie de “legado vital”, ya no necesitamos se tan implacables con ellas.

¿Qué fotografía me gusta?

Practico el retrato y la fotografía de reportaje social por encargo, pero mi trabajo personal, al que está este sitio web, se mueve en el ámbito de la fotografía documental, callejera y de viajes.

Para mí, hacer fotografías en como jugar a una especie de “tetris” en el que tienes que intentar encajar unas piezas que no conoces de antemano de la mejor manera posible.

En mi evolución, cada vez soy más reacio a cualquier tipo de preparación, manipulación o excesivo postprocesado. Me gusta que mis imágenes tengan impacto por ser singularidades en lo cotidiano sin forzar el devenir de los acontecimientos.

 

¿Cuál es mi método?

Tengo cierta tendencia a racionalizar casi todo lo que hago, puede que sea una influencia de mi formación matemática.

Sin embargo, probablemente porque la pereza me puede, no soy muy proclive a planificar demasiado las cosas.

Me gusta ir a los sitios sin mucha preparación y dejarme sorprender por las sensaciones que me transmiten. Este “modus  operandi” tiene sus desventajas, pero también es un arma para evitar en la medida de lo posible caer en los tópicos. He de confesar que soy un fotógrafo bastante compulsivo y siempre pienso que la mejor pieza del día es la que estoy todavía por capturar.

Pese a esta vorágine fotográfica, la racionalidad la encuentro en la interconexión que trato de establecer siempre entre escenas distintas y que al final me permiten articular las imágenes en torno a proyectos transversales sobre un tema común. También procuro que a nivel estético haya una cierta coherencia. La composición, la luz y el color de mis fotografías favoritas tienen un cierto “aire de familia” al que podríamos llamar estilo.

Guardo todas las fotografías que hago, edito aquellas que me parecen aceptables y las visualizo de forma habitual clasificadas por temas, proyectos, género o fecha. De todo este material, una pequeña parte tiene utilidad o difusión y  sólo unas pocas se pueden considerar desde un punto de vista “artístico” (no me gusta demasiado el término) aceptablemente buenas u originales y pasan a engrosar el material que utilizo para mis proyectos.

Pese a ello, prefiero no centrarme en visualizar sólo mis fotos favoritas porque, al mezclarlas con las menos agraciadas,  me permite revivir lo que he sido, lo que he hecho y me ayuda, ante todo, a saber que es lo que a día de hoy no quiero hacer.

Puede resultar un tópico, pero realmente creo que aprendemos mucho más de nuestros fracasos que de nuestros éxitos.

También me gusta visualizar mis fotos mezcladas con las de mis fotógrafos de referencia. Lo considero un ejercicio muy didáctico, que aunque puede resultar algo frustrante, al final resulta positivo. Ya se sabe eso de que “todo se pega menos la hermosura”.

 

¿Qué podéis ver aquí?

Las fotografías.

He clasificado mis galerías en dos apartados:

Los viajes. Son galerías con el denominador común de la localización. He tratado de no abusar de las imágenes tópicas.

Los proyectos agrupados en dos secciones; Tadiciones Populares y La Poética del Azar.

Tradiciones Populares es un macro-proyecto que está más en sintonía con lo que hacía tiempo atrás. Desde mi punto de vista es una fotografía más formal y clásica que ha cimentado mi aprendizaje y evolución.

La Poética del Azar probablemente sea mi proyecto de presente y de futuro. Se empezó a gestar casi por puro “azar” y refleja o insinúa el punto en el que me encuentro y el camino que puedo seguir en el futuro.

 

La sección del blog.

En ella quiero dar cabida a cualquier tipo de contenido que puede relacionado con otras secciones del sitio o temas externos.

Temas didácticos.

Sería una subsección del blog enfocada a plasmar temas relacionados con la técnica, mis referentes artísticos o mis reflexiones sobre la fotografía. Sin lugar a dudas, si soy capaz de trabajar adecuadamente en ella, será la sección que puede resultar más interesante y sugerente tanto a nivel personal como para los visitantes de este sitio web.

 

 

 

 

 

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