Declaración de principios…

Prefiero contar historias a ser un artista…….. Bien, esto no es del todo cierto, realmente preferiría ser las dos cosas pero mi anterior frase pienso que es lo suficientemente explícita como presentación.
 
Inauguro este blog con la intención de compartir, a modo de diario informal, mis inquietudes, conocimientos y vivencias relacionadas con el mundo de la fotografía.
 
Cuando se va a cumplir una década de mis primeros coqueteos con este apasionante mundo, merced a una rudimentaria camarita digital, siento la necesidad de compartir las “quimeras” que habitan en mi interior aunque sólo sea como un simple ejercicio de salud mental.
 
Durante la niñez, nuestro desarrollo personal suele estar ligado a nuestro entorno familiar y escolar. Cuando “nacemos” al mundo de la fotografía este desarrollo suele estar frecuentemente ligado a nuestro equipo fotográfico. Nos afanamos en comprender los conceptos básicos y a manejar todos los botoncitos que nos van a permitir capturar imágenes nítidas, bien expuestas y con una composición aceptable. Rápidamente nos vemos en la necesidad de mejorar nuestra cámara y acrecentar el arsenal de lentes y otros accesorios que nos permitan explotar hasta el extremo nuestras “supuestas capacidades” como fotógrafo. Se podría comparar con ese niño que crece tan rápido que necesita ropa nueva cada pocos meses. Es una época feliz en la que normalmente el gasto de unos cientos, o , en ocasiones, miles de euros, nos permite sentirnos en el camino correcto.
 
Pero la infancia y la juventud se acaban y llega un momento en el que debemos independizarnos  para convertirnos en adultos lo suficientemente maduros como para vivir su vida de manera autónoma (cosa que cada vez cuesta más, hay que reconocerlo).
 
Siguiendo con el símil, en nuestra andadura como fotógrafos, llega un momento en que tanto nuestro equipo como el dominio de la técnica tienen un nivel lo suficientemente alto como para que no sea el factor que limita el nivel de desarrollo y calidad de nuestra obra. Llegado este punto, hay que dar el paso que nos permita pasar de ser una persona que sabe hacer fotos al estatus de “auténtico fotógrafo”
 
Sin lugar a dudas, la anterior expresión, resulta muy pretenciosa. No creo que en ningún manual se defina tal concepto y si decidiéramos hacerlo nos veríamos inmersos de inmediato en el incierto  y controvertido terreno de la autenticidad en el arte. No es mi intención dar un baremo para determinar la madurez de un fotógrafo, pero al menos, a nivel personal, sí me planteo qué requisitos debo exigirme para que mi obra evolucione y madure de la forma más adecuada.
 
En mi modesta opinión, un fotógrafo que aspire a tener una obra que aporte algo interesante necesita tres elementos básicos:
 
Un dominio suficiente de la técnica.
Un proyecto.
Una visión.
 
 
La técnica no lo es todo, pero es necesaria.
 
Sin una idea, concepto o proyecto no tendremos nada que comunicar.
 
Sin una visión o estilo personal que nos caracterice, difícilmente conseguiremos que lo que contemos sea interesante.
 
 
Me encuentro inmerso en la búsqueda de estos tres elementos que constituyen mi particular “piedra filosofal” y espero que este blog, que hoy comienzo, sea un medio más para conseguirlo y compartirlo con todos los amigos que quieran participar en él.
 
Un afectuoso saludo a todos-
 
 
Jesús Aledo

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