“Dos + dos son cuatro………o más de cuatro


En boca de un licenciado en matemáticas, esta frase pude resultar muy extraña, aunque alguno pensará que los matemáticos somos capaces de inventar cualquier cosa.


Pero, con sólo ver la siguiente pareja de imágenes, se entiende a la perfección la frase con la que titulo esta entrada.



Son dos fotografías distantes en el tiempo y en el espacio. De inmediato advertimos que entre ellas hay una semejanza obvia, pero, también están cargadas de elementos contradictorios: la edad de los protagonistas, las diferencias étnicas y culturales, la disposición simétrica de los balones, las historias que nos cuentan, en entorno, etc.


Todos estos elementos refuerzan de manera inmediata y contundente el valor y el impacto que estas fotografías tienen por sí mismas.


La cuestión es preguntarse con qué pretexto podríamos hacer aparecer estas dos imágenes tan semejantes y a la vez tan distintas juntas en un libro o exposición.


La respuesta es bien sencilla: formando parte de un proyecto fotográfico.


Muchos proyectos están basados en imágenes tomadas en una localización única y durante un periodo de tiempo más o menos largo pero continuo (fotografías de viajes, reportajes de eventos y celebraciones, crónicas periodísticas, etc). Sin embargo, la mayor parte de los proyectos de autor, se conforman recopilando imágenes como éstas, distantes en tiempo y espacio, pero que tienen que contribuir en alguna medida a la idea o concepto que lo articula.


En cualquier caso, saco una conclusión obvia, un reportaje, ensayo o proyecto nos permite contar historias más complejas que las que brinda una imagen aislada, pero además, suele añadir valor a cada uno de esas imágenes que lo integran.


Como quiero que sea la costumbre habitual, os contaré algunos detalles de las fotografías de ejemplo.
 La primera está tomada en la plaza del Cardena Belluga de Murcia en noviembre de 2006. Un niño jugaba solo con un balón chutando afanosamente contra la fachada del Palacio Episcopal. La energía y el empeño que ponía me llamaron la atención y decidí capturar el instante en el que el balón salía disparado de su pie. Con unas condiciones de luz bastante favorables no me fue difícil obtener una velocidad suficiente de 1/400  con una focal equivalente de 135 mm. Realicé una media docena de disparos, de los cuales éste me pareció el mejor. No es una fotografía que considere particularmente brillante, pero me gusta porque refleja la energía del niño y además en punto de vista le da un aspecto bastante curioso a su anatomía que dinamiza la imagen.

La segunda está tomada en la plaza  Leidseplein de Amsterdam en enero de 2007. Al contrario de la anterior, por esta imagen sí siento una especial predilección. La historia que nos cuenta es más compleja y he de reconocer que tuve una gran fortuna al capturarla. 

En esta plaza suele actuar a diario un virtuoso del balón que se gana la vida con las monedas que los turistas le dan por su acctuación. Lo que hace es bastante impresionate (es capaz de trepar a una farola sin que el balón se le caiga dando toques con los piés y la cabeza, entre otras cosas). Cuando hay bastante público, aviva el tono del espectáculo lanzando el balón contra los turistas para que se lo devuelvan. En un momento dado lo lanzo por encima de mi cabeza, me giré y sin tener casi tiempo ni de pensar vi que el curioso personaje que se fumaba tranquilamente un cigarrillo sentado en un banco de levantó como impulsado por un resorte y chutó antes de que el balón tocara el suelo. Sólo había una oportunidad y creo que la aproveché bien, afortunadamente los parámetros de la cámara eran adecuados para una imagen de acción y pude enfocar y encuadrar de una forma bastante satisfactoria. El instante decisivo, y lo pintoresco del personaje hacen que “ame esta imagen”.






Para finalizar, desvelaré la razón por la que estas fotografías aparezcan formando una pareja. 


Forman parte de un proyecto que estoy realizando y que pienso titular “La Edad de la Inocencia”.
Me fascinan las imágenes de niños, sobre todo por sus miradas auténticas en inocentes. Muchas de ellas me retrotraen a mi infancia y me hacen revivir sensaciones y sentimientos que creía olvidados. 
Con está idea empecé a concebir La Edad de la Inocencia, que, en un principio, iba a estar compuesta por fotografías exclusivamente de niños en actitudes diversas. Sin embargo, no tardé en descubrir que tales actitudes, situaciones y expresiones se repetían en fotografías que había tomado a adultos y sobre todo en ancianos. Todo ello me llevo a articular el proyecto como una sucesión de parejas de imágenes donde la semejanza y el conflicto estuvieran muy presentes. Sigo trabajando y os dejo algunas parejas de fotografías  que ejemplifican ese ” dos+dos pueden ser cinco”.

 

 

 



Pulsa sobre las imágenes para ver la galería de “La Edad de la Inocencia”.

Un saludo amigos.

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